Android auto se desmorona: la inalámbrica te deja tirado
La última actualización de Android Auto está provocando un caos generalizado entre los usuarios. Muchos, ya no se andan con rodeos, recomiendan suspender la instalación por completo.
Problemas graves con la conectividad inalámbrica
Todo comenzó a finales de marzo, y desde entonces, la aplicación ha estado sumida en una serie de desconexiones intermitentes, especialmente cuando se utiliza con pantallas externas. Se trata de sistemas que no vienen integrados en el vehículo de fábrica, lo que agrava la situación.
El resultado es un frenazo constante de la experiencia de conducción, con desconexiones cada pocos minutos que hacen que Android Auto sea prácticamente inutilizable. Un auténtico fastidio.

La excepción: los coches de serie
Afortunadamente, los vehículos que cuentan con Android Auto integrado de serie parecen estar a salvo de este fallo. El problema se centra exclusivamente en los dispositivos de terceros que añaden esta funcionalidad a través de pantallas externas. Una clara señal de que la compatibilidad es un punto débil.
Pero la verdadera pesadilla es la conexión inalámbrica, que ha dejado de ser una ventaja para convertirse en una fuente de frustración. Mientras que el cable USB sigue funcionando sin problemas, la alternativa inalámbrica se ha transformado en un auténtico quebradero de cabeza.

Un antes y un después. o no
Los usuarios coinciden en que, antes de la actualización, todo funcionaba a la perfección. Tras la instalación, las desconexiones se volvieron inmediatas. Los intentos de solución –reinstalar la app, probar versiones antiguas, incluso manipular archivos APK– han resultado infructuosos. La versión 16.7, la más reciente disponible, aún no ofrece una solución definitiva.
Y si reiniciar no ayuda, volver a versiones anteriores tampoco arregla completamente el problema, aunque en algunos casos logra mitigar la frecuencia de los cortes. Una mejora mínima, pero insuficiente. La aplicación sigue sin ser fiable en estas condiciones. Para muchos, la conexión inalámbrica era la clave, y ahora se ven obligados a recurrir al cable, una solución que, en muchos vehículos, resulta poco práctica.
Google investiga, pero el tiempo apremia
Google ya está investigando el problema y recopilando información a través de sus foros. Sin embargo, no hay una fecha concreta para el lanzamiento de un parche. La empresa se muestra evasiva, lo que no hace más que alimentar la frustración de los usuarios.
La situación es, sin duda, preocupante. Y lo que nadie cuenta es que esta falla podría afectar a un número significativo de conductores que dependen de la conectividad inalámbrica para mantener un flujo de trabajo durante la conducción. Es una vergüenza, y una muestra de la fragilidad de los sistemas digitales que se integran cada vez más en nuestro día a día. Por ahora, solo queda esperar –y rezar– a que Google actúe con celeridad.