Brin huye a nevada: newsom y el impuesto a los millonarios en el epicentro de una rebelión tecnológica
En una casa en un árbol, enclavada entre secuoyas al norte de San Francisco, el gobernador de California, Gavin Newsom, se encontró con la inesperada partida de Sergey Brin, cofundador de Google y uno de los hombres más ricos del mundo.
Un encuentro nocturno en una fiesta navideña: el detonante de la fuga
La escena, descrita por fuentes cercanas al gobernador, tuvo lugar en una fiesta navideña organizada por el magnate de las criptomonedas Chris Larsen. Brin, junto a su pareja, confrontó a Newsom sobre una propuesta para gravar a los multimillonarios en California, un impuesto que, según Bloomberg, podría afectar significativamente su fortuna estimada en 276.000 millones de dólares.
La conversación, marcada por un resfriado mutuo según fuentes anónimas, se convirtió en el preludio de una fuga audaz. A pesar de las quejas del gobernador, Brin cumplió su promesa: abandonó el estado, compró una mansión a orillas de un lago en Nevada y, desde allí, inició una campaña de influencia política.

La contraofensiva multimillonaria: más allá del impuesto
La iniciativa, liderada por Brin, no se limita a la evasión fiscal. Se trata de una estrategia más amplia, que involucra a otros magnates tecnológicos como Brian Armstrong (Coinbase) y Vinod Khosla, con el objetivo de desafiar las políticas de Newsom y, en general, la agenda progresista del estado. Una inversión que supera los 58 millones de dólares en los últimos cuatro meses, con un reciente aporte de 9 millones revelado el viernes por la noche.
“El gobernador ha sido muy claro con todos, sin importar quiénes sean, en que este esfuerzo causará graves daños al estado, incluyendo a los trabajadores de seguridad pública y a las escuelas, a expensas de un grupo de interés particular”, declaró Izzy Gardon, portavoz del gobernador de California. Una declaración contundente que refleja la percepción de una batalla campal por el futuro de la economía californiana.