Digi en la cuerda floja: la guerra en ucrania y el 'churn' amenazan su ambición de bolsa
La operadora rumana DIGI, que desafía a Movistar, Orange y Vodafone en el mercado español, se ve ahora obligada a replantear su salida a bolsa tras un inesperado giro en el conflicto bélico en Ucrania. La compañía, que ha experimentado un crecimiento del 20% en ingresos y lidera en portabilidades, enfrenta ahora una tormenta perfecta de incertidumbres.

El precio del conflicto: una salida a bolsa aplazada
La situación geopolítica ha convertido la ambición de DIGI de acceder al mercado de capitales en una quimera. Marius Varzaru, CEO de la operadora en España, confirma que se ha decidido posponer la Oferta Pública de Términos Ventajosos (OPT) “considerando las condiciones de inestabilidad del mercado”. Un movimiento que, lejos de ser un simple retraso, refleja la profunda transformación del panorama económico global.
DIGI ha logrado consolidar una cuota del 13% en el mercado de fibra óptica y un 12% en móviles, impulsada por una estrategia de ‘low cost’ que le ha permitido captar clientes. Sin embargo, esta expansión se ve ensombrecida por un problema crítico: su elevada tasa de abandono de clientes, conocida como ‘churn’, que alcanza el 15,8% a los 12 meses –un 3% más que el año anterior.
21 millones de hogares: este es el objetivo que DIGI se ha marcado para 2030, una ambición que requiere una inversión considerable y, sobre todo, la confianza de los inversores. La compañía ha desplegado hasta la fecha 13,7 millones de hogares con fibra Smart, principalmente en entornos urbanos, pero la sostenibilidad de este crecimiento depende ahora de su capacidad para contener el ‘churn’ y convencer a los analistas de que su modelo de negocio es realmente sólido.
Varzaru desestima las especulaciones sobre una falta de interés por parte de los inversores, argumentando que la respuesta ha sido “muy positiva” y que reconocen el potencial de crecimiento de DIGI. No obstante, la volatilidad del mercado, exacerbada por la guerra en Ucrania, ha generado una cautela generalizada. El valor estimado de la operadora oscila entre los 2.000 y 2.400 millones de euros, una cifra considerablemente inferior a la que se esperaba antes de la crisis.
La necesidad de alejarse de la infraestructura alquilada a Telefónica es otro factor clave. La salida a bolsa permitiría a DIGI invertir en su propia red y acelerar su expansión en España. Pero, ¿cuándo volverá a ser el momento? Varzaru asegura que se continuará monitorizando la evolución del contexto global y los mercados de capitales, pero no descarta que la colocación podría tardar más tiempo del previsto. “Lo vemos como una oportunidad muy interesante para generar valor”, afirma, con la cautela que exige la situación actual.
Mientras tanto, DAZN ha asegurado los derechos de emisión del Mundial 2026. Una victoria para la plataforma de streaming que, sin embargo, no parece disipar la incertidumbre que rodea a DIGI. La operadora rumana se enfrenta ahora a una batalla por la supervivencia, una batalla que pondrá a prueba su capacidad de adaptación y su visión estratégica. La inestabilidad del mercado es el principal obstáculo, pero el 'churn' podría ser su peor enemigo.