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El té, una bomba de microplásticos: la ciencia revela un peligro oculto en tu infusión

El té, esa pausa reconfortante y asociada a la salud, esconde un secreto alarmante. Un estudio exhaustivo, que ha cruzado los datos de 19 investigaciones independientes, revela que cada vez que sumerges una bolsita en agua caliente, libera una cantidad masiva de micro y nanoplásticos directamente en tu infusión.

Un problema consistente y preocupante

La investigación, publicada en Food Chemistry, no es una mera curiosidad. Se trata de la síntesis de una línea de investigación que lleva años apuntando en la misma dirección, y cuyas conclusiones ya no admiten ser descartadas. La consistencia de los resultados entre laboratorios, países y metodologías distintas eleva la alarma: este hallazgo es una advertencia clara.

La cantidad de plástico liberada varía según el material de la bolsita. Las elaboradas con polipropileno, el polímero sintético más común en el envasado comercial, son las más problemáticas, pudiendo liberar hasta 1.200 millones de partículas por mililitro de infusión, con un tamaño medio de unos 136 nanómetros en condiciones de preparación habitual (entre 85 y 95 grados). Las de nailon se sitúan en el extremo opuesto, con alrededor de 8 millones de partículas por mililitro, mientras que las de celulosa, a menudo etiquetadas como “de papel”, liberan 135 millones por mililitro. Pero, ¡ojo!, la mayoría de estas bolsitas incorporan capas de sellado de polipropileno, un detalle que, en realidad, las convierte en una fuente de contaminación plástica.

Más allá de la celulosa: los aditivos químicos también son una amenaza

Más allá de la celulosa: los aditivos químicos también son una amenaza

Lo que añade una capa de complejidad al estudio es la presencia de aditivos químicos –plastificantes, estabilizadores y colorantes– que migran al agua caliente, contaminando la infusión. La taza de té puede contener, por lo tanto, no solo partículas físicas, sino compuestos químicos cuya toxicidad se está investigando.

Un estudio de la Universitat Autònoma de Barcelona, publicado a finales de 2024, reveló un hallazgo aún más inquietante: las partículas plásticas no se limitan a pasar por el tracto digestivo, sino que penetran en células intestinales humanas y llegan incluso al núcleo celular, donde reside el material genético. Aunque los experimentos se han realizado en modelos celulares y organismos acuáticos, la posibilidad de interacción con el núcleo celular convierte la exposición continua en un tema que la comunidad científica ya no puede ignorar. Y no solo eso: los investigadores detectaron estas partículas en sangre, tejido pulmonar, cerebro, leche materna e incluso en las primeras heces de recién nacidos.

Soluciones prácticas: infusor metálico y un lavado rápido

Soluciones prácticas: infusor metálico y un lavado rápido

Ante esta evidencia, la respuesta más efectiva es el infusor metálico con té a granel, que elimina por completo la fuente de contaminación plástica sin alterar la bebida ni encarecer el consumo. Si prefieres las bolsitas, un simple lavado con agua fría tres veces antes de preparar la infusión reduce significativamente la cantidad de partículas liberadas. La ciencia no ha cerrado el debate sobre el daño concreto que estas partículas provocan a largo plazo, y sería irresponsable afirmar lo contrario. Pero, por ahora, la evidencia es contundente: el té, ese ritual cotidiano, podría estar contaminándonos con microplásticos.