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Google se demuestra imparable ante el desplome de meta en inteligencia artificial

El gigante tecnológico Alphabet, dueño de Google, ha logrado superar las expectativas en la zona de inteligencia artificial, mientras que su rival Meta se sume a un duro golpe en sus acciones.

Meta no puede igualar el desempeño de google

Meta no puede igualar el desempeño de google

Después de que los tres titanes de la Tecnología, Alphabet, Meta y Google, presentaran sus resultados financieros, la respuesta de los inversores fue dispar.

Alphabet, con sus acciones en alza un 5,5% en Nueva York, se muestra como el claro ganador en este terreno, mientras que Meta sufre una dura caída de sus acciones hasta un 10% en su valor intrínseco, su mayor retroceso en seis meses.

La explicación radica en que Google vende servicios de computación en la nube y cuenta con una aplicación de IA para consumidores que ha despegado de manera más efectiva que la opción de Meta.

En contraste, Meta ha destinado una gran cantidad de recursos para desarrollar sus productos de inteligencia artificial, con un presupuesto de 145.000 millones de dólares para todo el año, un aumento debido en parte a los costos crecientes de los componentes.

Sin embargo, el director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg, admitió que la aplicación independiente de la empresa no ha logrado el mismo nivel de interacción que las de sus competidores en el sector.

La analista de Bloomberg Intelligence, Mandeep Singh, sostiene que 'la aplicación independiente de Meta no ha tenido el mismo nivel de interacción'.

La situación refleja la estrategia de cada empresa en la carrera por dominar el campo de la inteligencia artificial, con Alphabet y Google aprovechando su ventaja en la venta de servicios de computación en la nube y Meta intentando jugar a catch up con un mayor gasto en investigación y desarrollo.

En este sentido, Lee Sustar, analista de Forrester Research, afirma que 'el potencial de rentabilidad del liderazgo en IA parece ser tan alto, las empresas siguen apostando por ello, lo que obliga tanto a inversores como a clientes a evaluar cómo se ven afectados sus intereses'.