Ia engaña a la ia: un plugin que introduce fallos humanos en textos generados
Un nuevo plugin de Chrome, bautizado como ‘Sinceerly’, está sembrando el caos en el mundo de la inteligenciaartificial. No se trata de una herramienta para potenciar la escritura, sino de una astuta broma que explota la propia inmadurez de la Tecnología.
El arte de la falsificación digital
El plugin, creado con un modelo de IA que imita los errores más comunes de los humanos en la escritura –olvidos de mayúsculas, comas perdidas, sustituciones de despedidas formales–, ha revelado un lado oscuro de la generación de texto con IA. Su creador, Ben Horwitz, un inversor que observó la correlación entre el cargo de una persona y la frecuencia de sus errores en correos electrónicos, utilizó Claude Code para desarrollar el programa en cuestión de minutos.
Pero la historia no termina ahí. Horwitz empleó ‘Sinceerly’ para enviar correos electrónicos a los cinco CEO de las 500 empresas más ricas del mundo. El resultado fue demoledor: cuatro respondieron con mensajes breves y plagados de fallos tipográficos, dos con errores de ortografía evidentes y uno, Larry, incluso solicitó una llamada telefónica en lugar de un correo electrónico. Estos fallos, cuidadosamente seleccionados, se incorporaron al plugin para maximizar su efecto.

El juego del engaño: nivel ceo
‘Sinceerly’ ofrece tres niveles de ‘distorsión’: Sutil, Normal y CEO. El último, que simula los errores más habituales de un ejecutivo de alto nivel, añade una capa de ironía: convierte emails bien redactados en textos con errores deliberados, imitando la “firma humana”. Por ejemplo, un email que la IA redacta de forma impecable se transforma en un texto como “escribe para confirmar los planes para el almuerzo,” una frase que cualquier CEO, en su afán por aparentar cercanía, podría –y a menudo hace– emplear. La herramienta, en esencia, es un espejo que refleja la fragilidad de la IA ante la imperfección humana.
La situación ha llegado a oídos del fiscal general de Florida, quien ha abierto una investigación contra OpenAI por un “crimen múltiple”. La analogía es inquietante: si ChatGPT fuese una persona, se le acusaría de asesinato. No de un asesinato literal, por supuesto, sino de la sustitución de la autenticidad por una simulación engañosa. La IA, en su afán por imitar la creatividad humana, ha creado una herramienta que la desvirtúa.
Si bien la aplicación de la IA a la IA no es capaz de detectar la manipulación, el plugin de Chrome sí lo hace. El mensaje es claro: no utilices estas herramientas para tareas académicas o informes profesionales. ‘Sinceerly’ es un recordatorio brutal de que la Tecnología, por avanzada que sea, sigue siendo una herramienta, no un sustituto del juicio humano y la atención al detalle. Es un experimento que, más allá de la diversión, revela una vulnerabilidad fundamental en el panorama de la inteligenciaartificial: su incapacidad para comprender la sutileza del error humano.