La ia explota: un salto cuántico que cambia las reglas del juego
La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa futurista para convertirse en una fuerza transformadora, impulsada por un crecimiento computacional que desafía la lógica convencional. Mustafa Suleyman, figura clave en Microsoft, lo advierte con contundencia: si crees que la evolución sigue las mismas leyes que la biología, te estás equivocando.
nEl cómputo al poder de la explosión
nSuleyman describe el cambio como una ‘explosión’, no un simple incremento. En 2010, los modelos de IA requerían un billón de operaciones de punto flotante (FLOPS). Hoy, superan los 1026 FLOPS, una diferencia abrumadora. Es como si, en lugar de añadir más trabajadores a una sala de cálculo, hubiéramos multiplicado la velocidad de sus calculadoras por mil millones.
nLa imagen que utiliza es particularmente reveladora: una sala llena de gente resolviendo problemas con calculadoras. Hasta hace poco, la mejora en el rendimiento significaba simplemente incorporar más personas con herramientas más rápidas. Pero la revolución actual reside en la capacidad de mantener todas esas ‘calculadoras’ funcionando simultáneamente, operando como una mente colectiva singular.
n
Los pilares de la transformación
nEste cambio monumental se basa en tres pilares fundamentales. En primer lugar, los chips de Nvidia y Microsoft han experimentado mejoras dramáticas en su rendimiento por vatio, pasando de unos 312 teraflops en 2020 a 2.250 teraflops actuales. El chip Maia 200 de Microsoft, por su parte, ofrece un 30% más de rendimiento por euro, una diferencia significativa. En segundo lugar, la memoria HBM ha revolucionado la velocidad de transferencia de datos, permitiendo que las GPUs permanezcan constantemente alimentadas y libres de cuellos de botella. La versión HBM3 triplica el ancho de banda de su predecesora. Y, finalmente, tecnologías como NVLink e InfiniBand han posibilitado la conexión de cientos de miles de GPUs en superordenadores de proporciones industriales, formando una sola unidad de procesamiento.
nEric Schmidt, ex CEO de Google, apenas echa un vistazo al futuro y ya pone en alerta: