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Ormuz al borde del colapso: petroleros huyen tras ataques a irán

La tensa situación en el Golfo Pérsico ha provocado una drástica reducción del tráfico marítimo a través del Estrecho de Ormuz, una arteria vital para el comercio mundial de energía. Después de los recientes ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, numerosos buques petroleros y gaseros han optado por evitar la vía fluvial, generando incertidumbre en los mercados.

La incertidumbre se cierne sobre el suministro energético

La incertidumbre se cierne sobre el suministro energético

Informes de seguimiento de buques muestran cómo la mayoría de los barcos que transitaban por el estrecho han alterado sus rutas. Algunos han dado la vuelta, otros han regresado, y un número considerable se ha acumulado en aguas cercanas al Golfo de Omán. La transmisión de radio, supuestamente proveniente de la Armada iraní, anunciando la prohibición del tránsito, parece haber sido el detonante final.

La medida ha provocado una escalada en los precios del petróleo. Los mercados de futuros del West Texas Intermediate (WTI) alcanzaron los 75,33 dólares en un momento dado, un incremento de hasta 12% con respecto al cierre anterior. El temor a interrupciones más amplias, incluyendo posibles represalias iraníes, impulsa la especulación y la cautela.

El Estrecho de Ormuz es un punto estratégico clave: una quinta parte del petróleo y el gas natural licuado (GNL) transportados por mar a nivel mundial lo atraviesan diariamente. La interrupción del flujo de energía podría tener consecuencias económicas significativas a nivel global. Qatar, segundo mayor exportador de GNL, ha tenido que reorientar sus rutas, con envíos desviados para evitar el estrecho.

El gigante japonés Nippon Yusen KK ordenó a su flota evitar Ormuz, y Grecia instó a su flota mercante a reevaluar sus itinerarios. Un petrolero, el KHK Empress, cambió su destino de Basora (Irak) a Nueva Mangalore (India), mientras que el Eagle Veracruz (con 2 millones de barriles de crudo saudí) se detuvo en el acceso occidental al estrecho. El Front Beauly, transportando una cantidad similar de crudo iraquí y emiratí, se unió a él. El Front Shanghai, con cerca de un millón de barriles de crudo iraquí, hizo escala frente a Sharjah.

La acumulación de buques, con al menos ocho petroleros formados en las últimas dos semanas frente al Golfo de Omán, demuestra la gravedad de la situación. Algunos armadores han recurrido a cláusulas de guerra en sus contratos para cancelar viajes, lo que podría restringir aún más la oferta en la región. El superpetrolero Mitake, con destino a Ras Tanura (Arabia Saudita), se detuvo al este de Omán poco después de conocerse los ataques.

La situación en Ormuz no solo afecta al suministro energético; también pone de manifiesto la fragilidad de la cadena de suministro global y la vulnerabilidad de los mercados ante eventos geopolíticos. La esperanza de una solución rápida parece remota.

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